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Linda, la limonada de los veranos especiales

Linda, la limonada de los veranos especiales
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Yo le guardo mucho cariño a la limonada. Sobre todo esos veranos calurosos cuando mi abuela la traía al chalet desde el pueblo con una caja de barquillos y helado de avellana para acompañar, convirtiendo esa sombra bajo los pinos en el paraíso en la Tierra. Es por eso quizás que he mirado a Linda con buenos ojos, y me ha parecido la limonada de los veranos especiales.

Y es que Linda no es una limonada cualquiera. No sólo porque no lleva ni azúcares ni aromas añadidos --sólo agua, zumo de limón y Stevia, el edulcorante natural de moda-- sino porque a todo eso le da su toque especial de jengibre, convirtiendo lo que sería una buena limonada en un bonito envase en algo original y diferente.

Diseño y aspecto

Aunque siempre nos han dicho que no hay que juzgar a un libro por la portada, también ha quedado patente que se come con los ojos --si es que hay dichos populares para todos los gustos-- y sin duda Linda se gana nuestro afecto con esa botella pequeña y, sobre todo, esa etiqueta de corte retro, con el nombre escrito a mano sobre un fondo floral y una banda a la que solo le falta estar sujeta por pajarillos revoloteando.

Me gusta también que el envase sea de vidrio, y no de plástico o en lata, porque conserva mejor el sabor y es fácilmente reciclable, o directamente reutilizable, porque con lo bonito que es, dan ganas de quedárselo y usarlo para llevarse el agua al trabajo o nuestra propia limonada.

Linda no es una limonada cualquiera

Limonada de jengibre Linda 2

Como he comentado al principio, Linda no es una limonada cualquiera. Quizás en el vaso pueda parecerlo --aunque su color ligeramente más oscuro ya delata la presencia de un ingrediente "secreto"-- incluso cuando damos el primer sorbo, pero a medida que el trago pasa por la boca y llega a las papilas gustativas del fondo, empezamos a notar el toque entre amargo y picante que aporta el jengibre.

Es gracias a este toque ligeramente picante que Linda resulta especialmente refrescante, aunque tampoco conviene cogerla con mucha sed, porque bebida de golpe puede resultar demasiado intensa, incluso servida bien fría con hielo como recomiendan en el envase.

Lo que sí que tengo claro es que si queremos montar un picnic con estilo y queremos llevar una limonada especial, Linda cumple el papel a la perfección con su diseño adorable y su sabor sorprendente.

¡Ah! Se me olvidaba, al llevar Stevia, los azúcares brillan por su ausencia, sólo los propios del zumo de limón, unas míseras 4 kcal por 100ml. No es que sea algo que me preocupe especialmente, pero siempre está bien saber que no estamos abusando de los azúcares añadidos.

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