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¿Complejo de grinch? ¡No te preocupes! ¡Yo también odio las Navidades!

¿Complejo de grinch? ¡No te preocupes! ¡Yo también odio las Navidades!
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Quiero confesar y confieso que yo también formo parte del problema. Sí, yo también he escrito post en Trendencias Lifestyle con ideas para regalar cosas esta Navidad. Y posiblemente los siga escribiendo porque como dijo Sun Tzu en "El arte de la guerra": si no puedes con el enemigo, únete a él. Y en Navidades, amigos, el enemigo está por todas partes: en las tiendas, en las casas, en las calles, en los villancicos y también en los blogs de Internet.

Hoy me siento un poco Grinch pero no os alarméis, no voy a robaros la Navidad, simplemente voy a dar unos cuantos motivos sobre por qué la Navidad es una época que produce urticaria. ¡Bienvenidos grinch del mundo! ¡Esta es la entrada que andábais esperando!

Porque cada vez empiezan antes y duran más

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A finales de noviembre estaba en una cafetería y escuché por primera vez un villancico. Concretamente era 28 de noviembre. ¿No os da la sensación de que cada vez empiezan antes y duran más tiempo? Los centros comerciales aprovechan el tirón y empalman directamente Halloween (esta fiesta que de repente es muy popular en España) con Navidad. Y por favor, los villancicos son una tortura moderna: todos suenan igual, esos diabólicos niños taladrándote el hipotálamo durante horas. Es decir, que actualmente la Navidad dura desde el 1 de diciembre hasta el 6 de enero. ¡Un mes y seis días!

Estoy temiendo que dentro de cinco años las Navidades empiecen directamente en agosto. O peor aún, en febrero, justo después de Carnaval se escuchará el primer villancico del año.

Porque te gastas un dineral y a cambio recibes un pijama de franela

Ah, los regalos. Qué bonito es encontrarlos debajo del árbol, colocaditos, con su perfecto envoltorio, ¿verdad? Admitamos una cosa: hay muchísima gente que no tiene mano con los regalos. Tú haces los regalos con muchísima ilusión, pensando en qué le gustará a cada miembro de tu familia y, ¿qué hay debajo del árbol para ti? Calcetines y un pijama de franela, como cada año, no se de qué te sorprendes.

Regalar está bien, ver las caritas felices de la gente cuando están abriendo su regalo es algo que llena tu alma pero, de todos los regalos que te han hecho, ¿en cuántos has tenido que fingir entusiasmo? ¿Cuántos regalos has abierto y lo primero que te ha venido a la mente es saber si podrás cambiarlo en la tienda? Seguro que bastantes. Regalar por regalar, porque es tradición, porque tiene que hacerse, no es ningún mérito. Regala porque sí, cuando te apetezca hacerlo, cuando veas algo que te recuerde a una persona especial y digas "Esto se lo voy a regalar".

Vamos, que ya no tienes nueve años, no pasa nada porque debajo del árbol solo encuentres carbón.

Porque comemos como si en 2014 se fuesen a acabar las existencias de comida

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Dios mio, las comidas de Navidad. Que si gambas al triple de su precio, que si percebes, que si cordero, que si pato, que si trescientos cincuenta entrantes... Stop! Dicen que en Navidad es la época en la que más se engorda y no me extraña: si comemos como animales. No podemos parar de comer, cada vez que haces una visita a una casa te ofrecen un turroncito o un mazapán. En Navidad es muy fácil perder tu forma humana natural y adoptar la forma de un polvorón.

Y no quiero ponerme a modo madre pero... ¿y la cantidad de comida que tiramos? ¿¡Es que nadie va a pensar en los niños?! Aunque llegados a este punto, no se qué es peor: si tirar la comida o estar comiendo sobras hasta el 23 de enero.

Por los cuñados

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Entiéndase por cuñado todo aquel familiar que evitas ver a lo largo del año y al que tienes que ver obligatoriamente en Navidad. Ese familiar que no le cae bien a nadie pero que "es familia" y al que tienes que aguantar durante toda la cena porque "es Navidad". No me malinterpretéis, reunirse con la familia es de las pocas cosas buenas que tiene la Navidad pero ¡vamooos! Todos tenemos a un familiar al que no podemos ni ver.

Ese familiar que te recibe con cumplinsultos (cumplidos que son insultos): "Hay que ver que hermosa te has puesto", traducción "Estás más gorda", "Y tú, ¿cuándo te casas?" traducción "O te das prisa o morirás sola". Ese familiar que te cuenta por decimosexta vez lo que él considera la mayor gesta de su vida y que para ti es una anécdota ridícula. Ese familiar con unas ideas políticas que no casan con ningún otro comensal. Ese familiar que siempre tiene un "Déjame a mi que tu no sabes", en la punta de la lengua. Ese familiar que, en definitiva, desearías que no tuviera lazos de sangre contigo. Y ojo, a menudo no los tiene: suelen ser tus cuñados o tus tíos políticos... seguramente porque su familia ha sido más lista que la tuya y se libró de ellos hace tiempo.

Porque si dices todo esto en voz alta te conviertes en la oveja negra de la familia

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Sí, da igual que acabes de sobrevivir a un aluvión de gente en Preciados para conseguirle un regalo a tu hermana. Da igual que hayas terminado ingresado en el hospital por intoxicación cárnica. Da igual que tengas el peor catarro de tu vida y tengas que soportar una cena familiar. Todo da igual porque es Navidad y no puedes ser un amargado sin espíritu navideño.

Porque en Navidad no sólo existes tú. Existen un montón de personas que, al contrario que tú, sí que disfrutan de la Navidad. Y oye, ver a tu abuela sonreir como una niña pequeña no tiene precio. Ver a tu sobrino histérico porque llegan los Reyes tampoco. Y ver a toda la familia reunida es uno de los momentos del año. Así que hay que guardar el Grinch que llevamos dentro y sacar a la burbuja Freixenet, al menos, los días 24 y 25 cuando sí es Navidad en todo el mundo.

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