Donde no hay, no hay. Si siempre has soñado con tener una hermosa lámpara de pie como la que tenían tus padres en el salón cuando tú eras pequeño y ahora tu piso es tan diminuto que no, lo siento, pero no nos entra...
Quítate el capricho, hombre. A Alice Rosignoli le debía pasar lo mismo y no se corto ni un peló. ¿Que este tipo de lámparas nos come mucho espacio? Pues la hacemos en dos dimensiones, una pegatina que marque la silueta pegada a la pared, una buena bombilla y listo.
Y te ahorras la tercera dimensión, para que hagas con ella que tú quieras ¿Ves que bien?

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