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Condenados a leerlo

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El milagro de lo que llaman ser "buen comunicador": aprender igual, de una forma mucho más amena. La Doom Patrol de Grant Morrison es uno de los tebeos de culto más significativos del siglo pasado. Y logra un ejercicio prácticamente imposible: los personajes de DP son en realidad ideas del pensamiento posmoderno, desarrollado principalmente por Baudrillard, Deleuze y Foucault.

De este modo, Don Nadie, un personaje que “cuando lo miras de frente, parece que lo intuyas con el rabillo del ojo”, representa la hipervisibilidad. Cliff Steele, un cerebro instalado en un robot, subraya la separación entre cuerpo y mente. Rebis, un matrimonio alquímico entre sexos, supone un extremo de la Historia de la sexualidad de Foucault. Yankee Doodle, un personaje capaz de adoptar y asignar identidades – y que por rostro sólo tiene letras de Scrabble-, reflexiona sobre la identidad real y la virtual. Hay personajes basados en hechos reales, como Juana la Loca, una esquizoide con 64 personalidades diferentes, y genuinamente ficticios, como Danny the Street, una calle transexual que sólo tiene establecimientos ‘machotes’ –gimnasios, armerías, concesionarios– y que habla mediante rótulos de tienda.

Es una obra que se está publicando en España con diez años de retraso y que es tanto más divertida cuanto mayor es el bagaje cultural del lector. Parece caótica pero todo tiene sentido. Tal vez, la droga más dura jamás sintetizada en forma de tebeo. 3,5 euros por volumen.

Vía | La Vanguardia
Más Información | Dreamers

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