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Nueve razones para visitar París en otoño (si es que necesitas que te demos alguna)
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Nueve razones para visitar París en otoño (si es que necesitas que te demos alguna)

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Hay ciudades que se transforman en otoño y se convierten en lugares mágicos de extraordinaria belleza. Este es el caso de París que, si bien es una ciudad extraordinaria y que bien merece una visita en cualquier época del año, en otoño luce más impresionante que nunca. No creemos que necesites razones para hacerte una escapada a la ciudad de la luz en otoño, pero, por si acaso, aquí te dejamos nueve.

La ciudad se vacía

Cuando finaliza la temporada alta y las interminables colas para visitar los monumentos de París se desvanecen, es momento de disfrutar de la ciudad de la luz al 100%. Adiós a las horas de espera para subir a la Torre Eiffel o Notre Dame, bienvenidas sean las visitas en las que el aire circula entre visitante y visitante. El ahorro de tiempo es considerable y los días cunden más, con las posibilidades extra de ocio que ello conlleva.

Por fin, Versalles

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A no ser que pases una buena temporada en París, lo más probable es que encajes todo tipo de planes en tu visita, dejes Versalles para el final, llegue el día de marcharte y no hayas tenido ocasión de visitarlo. Pero, como en otoño la ciudad se vacía y todas esas visitas planeadas se hacen más rápido, esa visita a Versalles se puede hacer realidad. Esta vez no te lo pierdes.

La luz es mágica

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La magia de la luz de otoño sobre París es incomparable a la de cualquier otra estación del año. Es suave, difuminada y consigue que los colores se transformen. La ciudad está más fotogénica que nunca, pues parece sacada de una acuarela. Los aficionados a la fotografía lo apreciarán en profundidad, pero no los únicos.

Los jardines parecen de cuento

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París es la ciudad europea más arbolada y está repleta de grandes parques que, durante el otoño, se encuentran en su momento de esplendor. Ya sean los Jardines de Luxeburgo, los del Palacio Real, las Tuileries, el parque de los Campos de Marte, entre otros se transforman con el cambio de color de sus plantas y árboles alcanzando gamas cromáticas de impresionante belleza.

Desaparecen los remordimientos

Nos referimos a los remordimientos que causa saltarse la dieta durante el verano, cuando el bikini y los pantalones cortos dictan nuestras dietas. París es sinónimo de buen comer y el otoño lo permite todo: ese trozo de pastel de almendra, esos macarons, ese croque monsieur,...Lejos queda la próxima operación bikini así que a disfrutar de la cocina parisina, ea.

Es tiempo de chocolate

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Los meses de calor son, lamentablemente, enemigos del chocolate. No solo por el efecto que las altas temperaturas tiene sobre el sino porque no apetece en exceso (si, a algunas personas les ocurre). Pero es llegar el otoño y sentir un deseo irrefrenable de recuperar los meses perdidos, disfrutando de una taza de chocolate caliente en una de las muchas chocolaterías que tiene París o de unos crêpes con Nutella calentitos al tiempo que se pasea por sus calles (sin gente, of course!).

Hay mesas libres en las terrazas

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Encontrar una mesa libre en una de las muchas terrazas que tiene París es misión imposible en verano (o cualquier otra temporada alta), cuando la marabunta de turistas que toma la ciudad no deja muchas oportunidades. Además, puede hacer tanto calor que ni siquiera apetece. Pero en otoño la cosa cambia radicalemente. La temperatura es agradable, fresca sin ser fría, y las terrazas invitan a sentarse en ellas a descansar, con una manta sobre las piernas y una bebida reconfortante.

Ah, el factor económico

Siempre importante, viajar fuera de la temporada es más económico. Vayamos donde vayamos y París no es una excepción. Hay ofertas ventajosas entre las que elegir, así que adelante, no te lo pienses más. El coste de los desplazamientos, el alojamiento y los caprichos que te quieras dar una vez en París no te harán un agujero en el bolsillo.

Todo está abierto

A pesar de ser meses de temporada alta, muchos establecimientos cierran en agosto (y diciembre) y si entre ellos se encuentra alguno que has querido visitar, pues da mucho coraje no poder visitarlo. Pero esto no ocurre en otoño, cuando todo está abierto: restaurantes, tiendas, cafés, etc. No te perderás nada.

Imágenes | Wikimedia commons, Pixabay y Daxis y Pat Guiney en Flickr
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