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José Manuel Moller, o cómo la necesidad de un pueblo puede dar alas a la imaginación

José Manuel Moller, o cómo la necesidad de un pueblo puede dar alas a la imaginación
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Emprendimiento es una palabra que poco a poco se va haciendo eco en nuestras conversaciones cotidianas, escuchamos de diferentes personas que han tenido una idea y la han llevado a cabo, en algunas ocasiones únicamente para su beneficio personal, en otras, mirando su entorno y viendo qué necesitan los que están a su alrededor, tomando como pretexto esas necesidades para impulsar una idea, una empresa, un producto que podrá cambiar la vida de tantos seres humanos que lo único que necesitan es una oportunidad.

Casos como este hay muchos, hace poco me enteré de una chica llamada Veronika Scott quien diseñara The Coat una chaqueta que se vuelve sleeping bag para los sin techo de Detroit, y que fue más allá, reclutando a las mujeres que vivían en los refugios, dándoles trabajo y creando entre todas estas chaquetas especiales. Otro caso más es el de Love is Project, un brazalete hecho a mano por mujeres de la tribu Masai de Kenia de la asociación LIFE Line que dio no solo empleo, sino que restituyó la dignidad de esas mujeres y de sus hijos, la mayoría con necesidades especiales.

José Manuel

José Manuel Moller es un joven chileno, que siendo estudiante se fue a radicar a un sector marginal de Santiago de Chile, y se dio cuenta de algo que antes no había notado, existe en las comunidades marginales algo que podríamos llamar un "castigo a la pobreza", es decir que se paga más por un producto que se compra en un envase pequeño, que por el mismo producto comprado en envases más grandes.

Esta sencilla observación fue una inspiración para José Manuel, quien vio la oportunidad de ayudar a la gente con menos recursos a abastecerse de los alimentos de la canasta básica entre los que podemos incluir arroz, frijol, lentejas y azúcar, y con ello modificar el rostro de la pobreza de Santiago y de toda la nación Chilena. Esa inspiración después de pensarla un rato se convirtió en una iniciativa social denominada Algramo.

Algramo

En Santiago de Chile, como en muchas otras ciudades de Latinoamérica, hay familias enteras que tienen que arreglárselas para sobrevivir con menos de cuatro dólares al día (algo así como el salario mínimo de 70.10 pesos).

Si quisiéramos contextualizarlo, el continente Americano es el más desigual del mundo, para ejemplificarlo creo que lo más acertado sería utilizar una tira de Mafalda:

Li14

Al contar con tan poca solvencia económica era menester hacer algo para modificar ese círculo vicioso de comprar poco y caro, para comenzar el círculo virtuoso de comprar suficiente y a buen precio. En pocas palabras en eso consiste Algramo, en pensar las cosas desde el almacén, comprar los granos alimenticios al por mayor, y venderlos en cantidades suficientes y en envases reutilizables logrando con esto dos objetivos fundamentales: el primero, minimizar el impacto ambiental de tanto envase desechable y segundo, pagar solo por los alimentos y no por los envases.

Al meterle algo de tecnología a la venta a granel, que fue como bien señala José Manuel una de las primeras modalidades de venta en el mundo, llegaron a la máquina expendedora de granos, que con un diseño sencillo y funcional despacha una carga de grano suficiente para llenar el bote que previamente le han dado al consumidor.

El año pasado, Algramo estaba presente en 70 almacenes, y su meta era expandirse a 200 puntos de venta al finalizar 2014, al día de hoy, con más de 300 puntos de venta en Santiago de Chile, su siguiente meta es expandirse internacionalmente, empezando a pilotear su modelo en Colombia. Y por supuesto, los tenderos no se quedan sin su beneficio, pues al tener estas máquinas expendedoras, obtienen un 50% de las ganancias por la venta de estos granos, por ahora se manejan solo cinco productos y se está atacando un problema, pero el emprendimiento social es sin duda una clave para combatir la desigualdad y la falta de crecimiento de algunos sectores de nuestros países latinoamericanos.

Actualmente son más de 36,000 personas al mes las que se han visto beneficiadas por las máquinas expendedoras de Algramo, esto impacta positivamente en su economía familiar, pero también en su nutrición, se está educando a la gente para que reutilice los envases de los alimentos, y este cambio social está significando una revolución para esas familias, que gracias al ingenio de José Manuel y su equipo están ganando pequeñas batallas contra las grandes cadenas de autoservicios, lo único que necesitan es contar con algo de publicidad para que más y más chilenos se beneficien de esta iniciativa.

The Venture y el emprendimiento social

José Manuel y Algramo han ganado el primer lugar de la iniciativa The Venture con un premio de 300 mil dólares que les permitirá seguir impulsando esta iniciativa, y que no se quede solamente en Chile, pues los cinturones de pobreza de los países latinoamericanos son cada vez más grandes y con ello las necesidades de alimento a un precio justo también crecen, además de expandirse a otros países, José Manuel tiene la idea de mejorar sus máquinas expendedoras para que puedan vender no solamente granos, sino también aceite para cocinar, líquidos para la limpieza del hogar y por qué no, hasta alimento para mascotas.

La mayor recompensa para José Manuel es saber que al bajar el costo de vida de potencialmente millones de personas, les está brindando la posibilidad de soñar, de salir de ese cinturón de pobreza en el que se encuentran hasta hoy. Él junto con su equipo de 10 personas han logrado ver ya un cambio en Santiago y esperan verlo pronto en otras ciudades de su país y de América Latina

El emprendimiento social requiere de personas con visión, personas que no teman caminar en barrios desconocidos de sus propias ciudades, que no les moleste empatizar con personas que tienen necesidades distintas a las que tal vez, solo tal vez, podemos encontrarles una solución. Es un deber y un derecho de los jóvenes el emprender, el imaginar, el crear, el saber que pueden con un poquito de iniciativa, y un montón de ilusión modificar el rostro de su comunidad, de su ciudad, de su país y ¿por qué no? del mundo entero.

Dicen nuestros abuelos que la ociosidad es la madre de todos los vicios y hoy más que nunca creo que es acertado decir que la necesidad es la madre de todos los emprendimientos. Que los sueños no se queden en la almohada, que tengamos una ilusión por la cual luchar, que cada día busquemos la manera de hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

La iniciativa The Venture patrocinada por Chivas cuenta con un fondo de un millón de dólares para financiar ideas de negocio que propicien un cambio positivo en la sociedad e inspirar a personas con espíritu emprendedor que quieran cambiar al mundo.

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